El año pasado decidi embarcarme en el mundo del voluntariado europeo, después de buscar y solicitar varios proyectos acabe  en Polonia, más concretamente en Klimontow un pueblo a 55 minutos de Krakow. Decidí solicitar este proyecto porque consideraba que era una experiencia que me ayudaría mucho a crecer como persona, por eso creo que es una aventura que todo el mundo debería probar.

Mi proyecto estaba enfocado a diferentes puntos: trabajar con niños, de la zona, a la pintura, la ecología y fomentaba el movimiento sociocultural entre todos los voluntarios.

Durante esas 5 semanas trabajamos para llevar a cabo todos esos objetivos, teníamos workshops con los niños todos los miércoles, fuimos a un colegio y un festival como monitores de tiempo libre, reducimos al completo nuestro consumo de carne, tuvimos workshops sobre pintura, pintamos nuestra casa con un artista de Krakow, tuvimos workshops y clases motivacionales con los mentores, personas que ya han vivido la experiencia y te visitan durante el proyecto para preguntarte como estas etc

 

Además los 25 voluntarios vivíamos juntos en la Fundación Camposfera un antiguo colegio del pueblo que ahora estaba habilitad para que los voluntarios viviesen.

Todo esto estaba gestionado por nuestra coordinadora que se encargaba de hacer una reunión todas las mañanas y organizar nuestras horas de trabajo con tareas.

Aparte de mi labor como voluntaria en nuestros días libres nos dedicábamos a viajar y conocer Polonia, organizábamos viajes de fin de semana y todo el que quisiese estaba invitado a venir, gracias a estos viajes ahora tengo amigos en muchos países de Europa con los que compartí una experiencia increíble queme ayudo mucho a crecer como persona y que recordare toda mi vida.

 

Como consejo personal animaría a todo el mundo a hacerlo, da igual en que momento de la vida estés, creo que siempre vas a aprender, madurar y ganar experiencias, puesto que este tipo de viajes nos hacen crecer de un forma diferente y especial.